Mìro desde la ventana de un viejo edificio, y reviso lo que he sido hasta hoy,un hombre tratando de ser hombre,pidiendo clemencia a la vida por no haberme dado mas niñez, me faltò el trazo del làpiz negro de ese dibujo que espera en la portada del diario de vida, solo un cuaderno de esos amarillentos regalados en la escuela pùblica, era real estaba lleno de versos para niñas y trozos de mì pueblo natal. Donde se abra perdido aquel, como el de Papelucho ese que leìa cuando niño, mì juventud se fuè con mì cuerpo, mas dentro tengo grandes fantasìas de niño.
Me hice paradocente pues me gusta ser joven, me gusta compartir sueños penas y alegrìas con ellos , saber de sus cosas.
¿crees que a alguien le importan los jovenes?
Bajaba la escalera desde una sala, esto es parte de la rutina, soy un gran paseador de libros de clases.
Pamela estaba afirmada en una ventana.
Hola inpe. como està, su cara reflejaba cierta palidèz como si los años de niña se le hubieran hundido en una fàbula de entretiempo de no saber si eres joven o ya estas mas viejo.
Hola como estàs contestè.
Tal vez ella quizo decirme algo con la mìrada, muchas cosas dice el como te miran, mas solo calló un instante, pero de inmediato se arrepintiò y con otra expresión me dijo tocándome el hombro : podrìamos hablar mas tarde, al recreo, puede.
La mirè preocupado, igual que cuando esa vez se me desmayo un joven en los brazos y no volvìa en si.
Por supuesto contestè,.
se venìa la tarde de invierno, frìa de destellos casi nulos de ese Sol que no calienta , ni te enciende las carnes ,como demora esta estación, si me gustara, pero los gustos son metaforas nadie los entiende a veces, a mi no me gusta el invierno, es tosco, largo, viejo de carnes secas, duro, inmortal, malévolo, pero es como tu conciencia, hay que vivir con ella.
Y el invierno no se va , se queda entre fierros de barandas rayadas por manos juveniles, en ese ultimo rincòn de los camarines donde se desahogan los que no resisten la presiòn de la sociedad.
Donde no se disfraza la moralidad, donde esta el cuaderno de la rebelión.
Los alumnos son pedazos de aventuras que hay que coleccionar son tan fragiles, no se pueden hacer de carton debes trabajar con madera, las experiencias de hoy les serviran mañana.
Siempre me espera un par de alumnos en los recreos, siento que confìan en mì y me regocija pensar que estoy allì para ayudarles, sus preguntas rayan a veces en el limite de lo erotico, ese fantasma que se esconde en un rincòn de la casa y que no se le permite salir, pero el es bondadoso y espera, o mas bien es un gran reprochador, deberiamos consultarle mas a menudo.
El timbre sono con ecos de magnetismos perdidos en el mundo de la fisica, a veces no se oye es celoso de su sonido, es como es, un ejemplo mas de este diario vivir.
Pamela llegò al lado mìo,junto con dos niñas mas.
Inpe, ¿puedo hablar con usted?, sonaron a coro,
les pedì orden de llegada,
Hablo Veronica primero.
Mì mamà me dijo que habìa hablado con usted, sonó perentorio como de matrimonio tenido a
bièn constituido,
si le dije,es por las pastillas,
debo tomarlas todas las mañanas antes de la doce,
como son drogas las guardarè yo contestè,
ella se alejò llevando dos pastillas en su mano,
dejandome una caja de ellas.
Dos intentos de suicidio me removìan cada vez que ella se acercaba a mì, no podia entender como esa pequeña avecilla de nido en arbol de tronco hueco podìa atentar contra su propia vida.
Vacío espacio de personas-animales que no descubren que es la vida, el delirio de ser joven, que muñecos de trapo manejan a diario, o dos monedas de quinientos, salvan la espera, muerden la calma.
Parece teleserie mi vida, mas no es así es el mundo que vivímos, es lo actual no es lo de la tele, ni el famoso mundo ese de las bebidas, trabajar con niños es otra cosa, ademas algunos estan muy solos...
Le toco hablar a Ramona, Inpe, tiene aguja con hilo, se me rompió la falda mire, asomo su falda color lila con rayas, como viejo atuendo de jefe escocés pero de esos de Chile con aires de Inglés que dan ordenes y no entienden lo que dice una guía de despacho.
Es a la altura del cierre, ve.
Chiquilla, saca una aguja de mi casillero, solo una, también hay tijeras alla.
Se fué contenta Ramona , para ella era importante lo que le sucedia, soy un visionario tratando de educar en un mundo como este donde me miran raro por tratar de ayudar.
Solos quedamos Pamela y yo en ese mundo del recreo.
Pamela trato de empezar a hablar pero, hizo una pausa, yo la observaba, algunos alumnos jugaban corriendo por allí y por allá, como cachorros de felino, de esos que se dan manotazos y luego comparten su comida.
Son amigos un rato, luego pelean casi a muerte, alguien los defiende y la cosa no termina, debo pensar que es una lucha por espacios, o por saber que ellos estan allí.
En este trabajo a veces uno queda con una coraza que trata de filtrar algunas situaciones.
Estas enferma pregunte.
no, es, que, yo..
vamos le dije ,
dandole animo como dueño de funeraria a quien recién traen un cadaver.
Ud. sabe esas cosas que nos pasan a las mujeres.
Algunas yo no soy mujer, contesté, un poco haciendome el loco.
Ya Inpe, voy al medico, tengo atraso, pero no le cuente a nadie , menos a mi mamá.
Tengo dos semanas de atraso y creo ademas que estaba en período fértil....
Ella hablaba como gran conocedora del tema, como una matrona de clínica, pero dentro de esa seguridad al hablar, se notaba que estaba asustada.
Mañana ire al medico.
La mire, quise ser inquisidor, retarla, despues de todo hoy se puede usar variados anticonceptivos que son muy seguros, la vida ha cambiado, recuerdo que yo era muy inocente con las niñas cuando joven, por el contrario este mundo va a mil por hora.
Instantaneamente pensé, que puedo reprocharle a esta niña, como puedo cuestionarla.
Quien soy yo solo uno mas tratando de que este mundo funcione bien , que se maneje la diaria maquina de hacer ciudadanos, de mentir a veces, de convencer, que este , que su niño señora, si cuidelo, no lo suelte, vigile sus amistades, que tanta esquina , que el lleva tareas a su casa, ¿ud. se las revisa?, pero....si son ellos los que me aburren, los apoderados no los jovenes, para ellos el tiempo es una quimera , encerrada en el control remoto de la televisión, la respuesta es burda, es que yo trabajo señor, o peor todavía, ellos tratan de autoconvencerse, mí mamá trabaja Inpe.
Es como si me desconocieran como persona, que pensarán que hace uno en el colegio, soy una niñera, mí trabajo no vale.
Luego que Pamela terminó su explicación,yo le dí unos consejos, no se si los habrá tomado en cuenta, trate de no molestarla mucho, solo le demostré preocupación, pero ella quebró todos mis esquemas.
Y si estoy embarazada, ¿que hago inpe?
bueno averigua primero, hazte unos examenes,
luego veremos que hacer le dije.Lo primero es ir al médico , sería bueno que te acompañara tu madre.
No, No, ella no sabe, ni debe saber nada, por fa...Inpe....Ayudeme....
Pero quien irá contigo.
La Blanca Mí compañera ella...
Un viento helado me molestó en la espalda y no era de conciencia, hacía frío, mire hacia el olivo,
casi siempre miro los arboles tratando de encontrar respuestas , es buena mi comunicación con ellos.
No se si estuvo bien lo que le dije o no , yo pienso que el cariño se fue a dar una vuelta por allá por Patronato y no quiere volver de compras.
Es terrible cuando ese cariño se pone caprichoso y te hace hasta sudar, muchas veces me cuestiono de ser tan cariñoso, te usan los demás, cuando eres así, te manipulan, te cansan.
El recreo se terminó entre, molestia de los jovenes por lo corto de este, los mandé a lavarse las manos, ellos bromeaban entre si, esto es un juego, si no se lavan las manos no importa, lo que importa es que yo se que ellos estan allí y para ellos eso es importante.
Pensé por la tarde mientras cerraba mis libros, si debiera o no llamar a la madre de Pamela, pero alguien que habló y me saco de mis cavilaciones , me comprobó que no podía traicionar la confianza de la alumna....
Mis pasos son largos hacia el metro, a veces, la tarde se agolpa en mis huesos y se hace sentir en mi estómago, se me olvida que debo comer, comer, comer, quien quiere comer, con la mente tan turbada por el acoso de la soledad, pero no de la mía la de Pamela Livern, tan de medianoche, de perros que ladran a ruidos lejanos, para acusar y señalar que estan allí, y que ellos no son un estorbo en la sociedad, no sirven solo para comida de leones del Zoologico, tienen vida, sirven de algo mas que de difusas figuras mordiendo bolsas de basura con sobras dentro.
Mañana sera un día largo , pensé, me ire contando las estrellas para irme a casa y no llevar ese sabor amargo de la desdicha temprana que corroe, que mata la juventud dorada.
Me quedo dormido en todos lados y esta no es la escepción, creo que habré dormido dos horas mas o menos, dije que iba aver las noticias en la tv, pero pase de la conciencia al mundo de los duendes y hadas, allá donde todo es liviano, simple, donde no existe el hambre, donde se escapa hasta el mas cretino y a veces ocurre que algunos de puro gusto no vuelven.
Eran como las doce de la noche y yo me cuestionaba lo que sería de Pamela, a menudo cuesta ponerse en el pellejo del otro , mas aun si es una niña la que está sufriendo.
Salí al patio de esta casa tan pequeña pero tan acogedora, saque mi viejo encendedor que tiene una memoria con todos mis cigarrillos encendidos y aun no me avisa que estoy en el límite de ellos, que despúes , que es necesario para despejar esta mente tan al trajin, y el humo me inunda, provocando a veces las quejas de los que me rodean, y otra bocanada, Pamela,Pamela...
Mi voz se apaga , la he nombrado en voz baja, estoy casi conectado a ella, los jovenes no pueden sufrir con cosas de grandes, decía mí madre.
Se apagan las luces de estas casas que albergan golondrinas, y solo se escucha murmullos de padres que hacen dormir a sus hijos, que letanía aburridora, no se saben otros cantos.
Otro día se venía levantando, pero este era radiante, el sol trataba de llenar todos los espacios mas, el frío de este invierno ganaba esa batalla por mantener la temperatura agradable.
Me abrigué, salí a la calle, los prados verdes estaban cubiertos por una fina capa de hielo, y un olor a leños quemados lejanos me cortó la fresca brisa matinal.
Lo mismo de cada día , el bus, las caras ausentes de personas que tal vez no saben a que salen por la mañana, si a vegetar tras un escritorio, o a entregar su vida trabajando en una faena de construcción.
Pocos alumnos llegaron temprano, saludaron.
Saque las cuentas que a esa hora ya Pamela estaría sacando hora en el policlínico, y me sentí algo culpable de no ser mas hablador y haberle contado el problema a otra persona, estaría mas tranquilo con otra opinión.
Transcurrió la jornada, entre atención de apoderados, citaciones varias a los alumnos y solicitudes de ellos, algunas de ellas son raras, para un joven una petición puede llegar a ser algo obsesivo, según la importancia que le de a lo que requiere.
Los adultos somos mas objetivos, o nos damos infulas de serlo ,pero de repente somos peores que ellos.
Desde el segundo piso se observa la nube gris de smog de esta ciudad fantoche, donde nada se ha echo para evitarlo y este maldito flagelo, que todo lo quiere cubrir y torna pálido el sol, es como una droga mas, que te mata de a poco.
Esa nube que llegó con la modernidad y que destruye los paisajes, es un desaliento mas en esta maraña de problemas, pero no me vence la desdicha, mas bién me da nuevos animos, se que estoy estresado, pero aun asomo mí cabeza.
Un colega me hace señas desde abajo, su kinesica es clara, tengo un llamado telefónico en espera, apresuro mis pasos, hacia la oficina, camino rápido, es una mala costumbre de niño, cuando tratas de alcanzara tu padre y luego te das cuenta que es otro mas y lo puedes alcanzar y a veces hasta dejarlo atrás.
Aló, si digame , con él , mis palabras rayaban en lo que siempre se dice, mientras un alumno me esperaba, colgué el aparato, me miró era Pancho, Inpe, preguntó.
Dime.
Tiene algo para el dolor de guata.
si hijo, espera, le señale a un niño auxiliar, para que atendiera al adolorido.
Mi mente viajaba a todas partes , hasta se metía entre los plieges de la blusa de Pamela, investigaba, quería saber de ella.
De pronto un lamado, Inpe, soy la Pamela, parece que estoy......
el silencio llegó en segundos largos como de turno para almorzar,
calmate, nena.
es que me tienen que hacer unos examenes aun,
la voz de la niña se sentía triste, vacía de ternura compartida, de una soledad de muerte, me quedé en ese instante, donde ella se explayaba , para decirme sus cosas, las gentes a mí lado, metidas en lo suyo, sociedad extraña matas mentes,
creas sinsabores perennes.
Deje que le hagan todo lo que deban allí exclamé.
pero en el fondo, estaba preocupado por ella,
recordaba su cara tan blanca, sus ojos claros, su porte interesante,
su sonrisa, sus ojos,
se me venían encima con todo su poder.
la llamada terminó , dejando un espacio entre los edificios del viejo colegio, tal vez grietas de edades pasadas.
el trabajo me entretuvo, el resto del día, ese ir i venir continuo, que te enreda, te cansa, te hace sentir una hormiga colgando de un pan fresco.
me tocó cerrar la puerta esa tarde, los alumnos se retiraban con alegría y con anhelos de flojeras pendientes.
De pronto la vi venir, ella , Pamela , traía en su cara la expresion de una moribunda, caminaba pausado, pero se veía triste.
La aborde ansioso, como te fue?
Ella respondió con tedio, bien, es , que...
que le dije, que pasó.
me pusieron una inyección, es , que yo me tome unas yerbas anoche y....
La mire sin creer, la compadecí tambien, la odie, y la deje ir, ya la tarde se moría conmigo también...
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