Ya avanzada la noche calurosa,
ella quizo cobijarme, abrazarme,
me encontrò despierto y con la vista alejada,
de esta ciudad dormida, sombrìa de besos,
resongona de esperas, callada,sufrida,
una suave brisa me recordò que esta,
vieja ventana aùn no estaba cerrada.
Y doy gracias , por esa rendija,
que me trajo el fresco de tus besos,
que me diò la alegrìa de saberte mìa,
que me arrastrò de pronto para amarme,
y es que descubrì esta noche,
que todavìa puedo amar,
que tengo ese impetù volutario,
de querer darle una nueva vida,
a este corazòn ardiente.