Volaba en este crepusculo rojizo,
de tenues y delicados rayos,
se acababa un día que quedó grabado.
Miré hacia abajo, pasaban aves y aviones,
pasó también una luciernaga gris,
me encandiló con su luz,
sonrió y se alejó.
Luego un hada me envolvió en sus brazos,
me acogió con cariño,
no pude ver su cara,
no púde tampoco tocarla,
solo sentí su aroma.
Viaje por mundos ocultos,
y luego como si no hubiera dormido,
despertè cansado,de este viaje melancolico,
me di cuenta por casualidad,
que escondido entre mis pantuflas ,
y debajo de mi cama,
habita un duende.
Quisiera atraparlo....
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